Información sobre el Colegio Mayor Peñafiel de Valladolid

La verdad más allá de la propaganda

Archivos de la categoría ‘Opus Dei’

LISTA DE COLEGIOS CONTROLADOS POR EL OPUS DEI EN ESPAÑA

Publicado por opusvalladolid en Noviembre 27, 2008

VER TAMBIÉN:

Contradicciones en los Colegios del Opus Dei, por Satur ex numerario dedicado durante 20 años a la captación en los colegios de la Obra.

TESTIMONIO: MI EXPERIENCIA EN UN COLEGIO DEL OPUS DEI: “Los colegios mixtos conducen a la homosexualidad y al caos”

LA TRAMPA DEL OPUS DEI: el proceso de captación.

NO HAY DINERO PÚBLICO PARA LOS COLEGIOS DEL OPUS DEI: Las autonomías pueden exigir la educación mixta a los concertados

 

ANDALUCÍA

Córdoba

Ahlzahir (Fomento de Centros de Enseñanza, masculino)

Fue el primer colegio de Fomento de Centros de Enseñanza

Poeta Valdelomar Pineda, 17 14012 – Córdoba
(957) 27.56.12
(957) 28.17.11

El Encinar (Fomento de Centros de Enseñanza, femenino)

C/ Músico Guerrero, 19 14012 – Córdoba
(957) 27.19.93
(957) 28.36.72

 

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ESTRENO DE ‘CAMINO’ DE JAVIER FESSER: entrevista con Nerea Camacho

Publicado por opusvalladolid en Octubre 16, 2008

 

EL FILM SE ESTRENA EN TODA ESPAÑA EL PRÓXIMO 17 DE OCTUBRE

La actriz de ‘Camino’ no sabe de Opus ni de beatos. Sólo quería emocionar al público

ELPAÍS.com

VER TAMBIÉN:

CRÍTICA DE CARLOS BOYERO: Los monstruos imponen el ‘Camino’ del Opus Dei

‘Camino’ de amor y muerte. Javier Fesser habla de su película sobre el Opus Dei y sobre Alexia González-Barros y González

EL PRIMER TRAILER DE ‘CAMINO’, la nueva película de Javier Fesser

María Ángeles y Francisco se miran asombrados en la cocina de su casa en Balanegra. “¿Quién nos iba a decir que ese viaje a Madrid traería todo esto?”. Su hija pequeña les ha revuelto la vida. Tiene 12 años, se llama Nerea y es la protagonista de Camino, la última película de Javier Fesser que se estrena el viernes y que está inspirada en la vida de Alexia, la menor de una estricta familia religiosa del Opus Dei que murió tras 10 meses de una dolorosa enfermedad y que en la actualidad está en proceso de beatificación. Nerea Camacho no sabe nada de Alexia. No se lo contaron. “El director me explicó mi personaje, cómo era la niña que el espectador tenía que conocer, qué era lo que debía hacer para emocionar al público. Me dijo que hablara con mis ojos, pero no sé quién es Alexia”, dice modosa y formal, en uno de los pocos restaurantes abiertos este mes en Balanegra (Almería), pueblo jornalero de apenas 2.000 habitantes, a 10 kilómetros de El Ejido.

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“El pobre obispillo no se entera de nada”: como se rieron de D. Braulio Rodríguez, Arzobispo de Valladolid, algunos del C.M. Peñafiel

Publicado por opusvalladolid en Junio 10, 2008

EL ARZOBISPO Y LA ADMINISTRACIÓN

 

Recuerdo una tertulia que tuvimos con D. Braulio Rodríguez Plaza en 2003 cuando le acababan de nombrar Arzobispo de Valladolid. Antes de venir a Valladolid, había sido obispo de Salamanca y -nos dijeron- que no tenía como que mucho cariño por el Opus Dei, así que el vicario de la delegación Ángel Lasheras, estuvo haciéndole la pelota a ver si se convertía en colega del Opus Dei…

Formaba parte de esta pantomima una tertulia con nosotros en la que todo estaba preparado… teníamos que hablar de que rezábamos mucho, que ayudábamos mucho a las parroquias y a los pobres (¡¡¿?!!).

Todo esto es falso, pero -claro- “el pobre obispillo, no se entera de nada” y hay que ganárselo así. Por supuesto él tampoco sabía que eso no era un colegio mayor sino un centro de estudios. Esas mismas cosas también las oí decir del Arzobispo Emérito de la diócesis:  D. José Delicado Baeza… y cosas mucho peores que no voy a contar.

Me acuerdo de que, después de la comida, D. Braulio se metió en la cocina (separada del comedor durante las comidas, por un biombo) y saludó a la Administración. A mi me pareció un detalle muy bonito por parte del Arzobispo, aunque luego muchos numerarios se estuvieran riendo de él porque “¡es que este obispo no se entera de nada!”, “¡vaya ocurrencia: entrar a ver a las de la administración!” Dicho sea de paso, en mis años de numerario he oído de labios de directores y curas muchas barbaridades sobre las “chicas” de la administración… la más suave que recuerdo es: “no limpiéis eso, que lo hagan las de la administración, que ¡para eso están!”

Yo a las mujeres que me han atendido, que me han lavado los calzoncillos y han remendado mis calcetines, que me han hecho la comida… a estas mujeres, desde aquí, les envío un gran abrazo. 

 

Fragmento tomado del testimonio de ‘Aldebarán’:

La verdad del Colegio Mayor Peñafiel

***

Ver también: Otros escritos relacionados con el Colegio Mayor Peñafiel 

 

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MALOS (¿o buenos?) TIEMPOS SOPLAN PARA EL OPUS DEI: La Obra es un cadaver en descomposición

Publicado por opusvalladolid en Febrero 27, 2008

Publicado originalmente en Opuslibros.org

Malos -para mí que buenos- tiempos soplan para la Obra (la Firma, la Compañía, la Marca, el establisment, el kukusklan) y por ende a sus súbditos, que no saben dónde estuvieron ni dónde están ni dónde estarán. Cuando hablo de súbditos me refiero a numerarios, agregados y a algunos supernumerarios, en sus vertientes masculina y femenina. Los sacerdotes ya no saben si pertenecer a la Sociedad de la Santa Cruz es lo mismo que ser del Opus Dei y los sacerdotes numerarios tampoco saben qué tiene qué ver que un día se comprometieran a ser laicos y de la noche a la mañana se vieran ordenados en virtud de la obediencia o generosidad. Tienen tal lío cada uno de los pocos seres pensantes que quedan ahí (los muchos más que en su día fueron seres pensantes, de los pocos que quedan, ahora son seres durmientes que con tomarse las pastillas para “perseverar” ya tienen suficiente), que el “exceso de realidad” de lo que ven y viven -más la lectura de Opuslibros-, les cruje y les sobrepasa. “¿Pero dónde estoy?”, se dicen. “¿Cómo me engañaron tan fácilmente?”…

No quisiera estar en la piel de Prelado ni de los consejeros y delegados de la “labor de san Miguel”: ya no les quedan respuestas a no ser la repetidas como autómatas y que, afortunadamente, los que van en busca de ellas también se las saben: “no cuela”, les dicen; “¿no tienes otra respuesta nueva?”. El castillo de naipes se desmorona y la Obra se vacía. No hay directores capaces de resistir tanto desencanto/desencuentro porque ya no les sirven las frases estereotipadas para retener a otros, sino que no les sirven para retenerse a ellos mismos. Se van consejos locales en pleno cada curso… Los sustituyen con otros directores que se van también en pleno al curso siguiente.

Cambian a un sacerdote numerario que se bajó a la realidad con los que “se van” y de paso destrozan un centro de supernumerarios porque el que le sustituye es un “talibán” recién ordenado que no tiene ni idea de qué ha sido la historia de ese centro ni de sus personas/almas que en él se formaron y se desencantaron. Los que resisten ponen su esperanza en “un milagro”.

Pero los milagros de fondo y de raíz no se dan. Hubo un “milagro” hace poco más de 10 años: ¡¡las numerarias ya pueden llevar pantalones!!. Ufff!: ¡qué cambio tan radical y fundamental!. Ningún “milagro” en cuanto a la guarda de la confidencia en la dirección espiritual, tampoco ninguno en cuanto a la coacción a adolescentes, ninguno a quererse como hermanos, menos aún en no hacer infelices a sus “fieles” (antes “socios” y ahora según el Código de Derecho Canónico sobre las Prelaturas Personales, simple y llanamente “cooperadores”). Desgraciadamente para el Opus Dei y sus súbditos, los milagros sólo se dan para las que pierden su dentadura postiza en una playa y se la encuentra un pescador al día siguiente. Escrivá se ha convertido en un santo milagrero de “lo ordinario”. Él, que tan poco de ordinario quería aparentar, ¿quién se lo iba a decir?

“La Obra” = “la Firma”=  ”la Tapadera”, es un cadáver en descomposición -afortunadamente para unos y desgraciadamente para otros a los que ‘la historia de una decepción sólo es una verdad conocida antes de tiempo’ (Milan Kundera)-. Ordenan presbíteros (sacerdotes) que se irán en pocos años y a los que echaremos una mano en Opuslibros (sus ex-hermanos) pero no el Opus Dei (su “familia sobrenatural con lazos más fuertes que los de la sangre” -sic. Escrivá-. Qué idiotez -la de Escrivá y sus sucesores- tan desconocedora de la realidad y de la mínima psicología). Una “familia” no se crea a raíz de la designación de las 8 o 10 personas que van a vivir en un centro, por decreto, criterio, praxis, norma o costumbre. ¿Por qué tantas pastillas para sobrevivir? ¿Por qué tanta depresión? ¿Por qué se ha dado recientemente “el criterio” de que se les dispense de la vida de familia a tantos y a tantas numerarios y numerarias? ¿Por qué hay tantos y tantas numerarias que ahora viven como agregados y agregadas sin una llamada de parte del centro al que siguen perteneciendo para ver cómo están? Porque los centros de numerarias y numerarios son un caos, un “sálvese quien pueda” a costa de amargarle la vida al resto, un verdadero artificio donde cada una/uno busca su válvula de escape con tal de no llegar a punto a la hora de la tertulia de la comida (en la actualidad prácticamente inexistente) o de llegar a los últimos minutos de la tertulia de la noche (para hacer acto de presencia y a continuación irse a su habitación donde pueden hablar por el teléfono móvil con sus amistades reales, entrar en internet para descargarse películas y participar en chats, y por supuesto, olvidarse de que están en el Opus).

Me dice un sacerdote que las válvulas de escape para las numerarias/os -imagino que también para las agregadas/os- son actualmente el vestir (ir a la última moda), la comida y bebida, un buen coche… Todo muy sobrenatural. Yo no voy a juzgarlos ni mucho menos, puesto que me parece muy lógico que tengan “razones para vivir y no para morir”, sean sus válvulas de escape las que sean. Yo también tengo mis válvulas de escape que pueden coincidir o no. Una vez que ya estoy fuera de la obra y no tengo que dar cuenta a ningún director de turno, hago lo que quiero y me da la gana, pero de verdad. Lo triste creo yo para compensar una vida de sufrimiento que Dios no envía, es tratar de sobrevivir en un mundo artificial donde una familia no es una familia, donde la pobreza no existe sino para los que trabajan en las labores internas, donde el celibato sigue siendo obligatorio para las mujeres numerarias/agregadas pero perdonado para los numerarios/agregados (ellos no se embarazan y siempre serán “ellas” las que les han provocado…).

Los que siguen dentro saben lo que hay. Los que los “dirigen”, también. Sólo queda esperar para saber quién saldrá antes: si el dirigido o el director. No hace falta discurrir mucho: el director. Y así andan, que no saben a quién poner en los consejos locales puesto que “el exceso de realidad” les anula para las labores de gobierno. Y como la dirección espiritual se confunde con las labores de gobierno y uno ya no sabe dónde está ni por qué está ni mucho menos sabe hacerse uno con el otro para ayudarle, lo que fue el Titanic-Opus ahora es una barquichuela rota. Como escribió Lope de Vega: “pobre barquilla mía, entre peñascos rota, sin velas desvelada, y entre peñascos, sola”.

Una mentira no se puede perpetuar “in aeternum” y al opus le llegó la hora de dar cuenta a sus propios “fieles”. Los “fieles” ya no comulgan con ruedas de molino. El prelado y su séquito tienen bastantes cuentas que dar, no ya a los que nos fuimos sino a los que aún están dentro. Que el regreso al mundo real les sea leve y sufran lo menos posible. Ojalá se den cuenta pronto que ellos no fueron los que fallaron y que tiene muchos años de vida por delante para ser de verdad, cristianos corrientes en medio del mundo.

Un saludo,

Compaq

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MALOS (¿o buenos?) TIEMPOS SOPLAN PARA EL OPUS DEI

Publicado por opusvalladolid en Febrero 23, 2008

Publicado originalmente en Opuslibros.org

Malos -para mí que buenos- tiempos soplan para la Obra (la Firma, la Compañía, la Marca, el establisment, el kukusklan) y por ende a sus súbditos, que no saben dónde estuvieron ni dónde están ni dónde estarán. Cuando hablo de súbditos me refiero a numerarios, agregados y a algunos supernumerarios, en sus vertientes masculina y femenina. Los sacerdotes ya no saben si pertenecer a la Sociedad de la Santa Cruz es lo mismo que ser del Opus Dei y los sacerdotes numerarios tampoco saben qué tiene qué ver que un día se comprometieran a ser laicos y de la noche a la mañana se vieran ordenados en virtud de la obediencia o generosidad. Tienen tal lío cada uno de los pocos seres pensantes que quedan ahí (los muchos más que en su día fueron seres pensantes, de los pocos que quedan, ahora son seres durmientes que con tomarse las pastillas para “perseverar” ya tienen suficiente), que el “exceso de realidad” de lo que ven y viven -más la lectura de Opuslibros-, les cruje y les sobrepasa. “¿Pero dónde estoy?”, se dicen. “¿Cómo me engañaron tan fácilmente?”…

No quisiera estar en la piel de Prelado ni de los consejeros y delegados de la “labor de san Miguel”: ya no les quedan respuestas a no ser la repetidas como autómatas y que, afortunadamente, los que van en busca de ellas también se las saben: “no cuela”, les dicen; “¿no tienes otra respuesta nueva?”. El castillo de naipes se desmorona y la Obra se vacía. No hay directores capaces de resistir tanto desencanto/desencuentro porque ya no les sirven las frases estereotipadas para retener a otros, sino que no les sirven para retenerse a ellos mismos. Se van consejos locales en pleno cada curso… Los sustituyen con otros directores que se van también en pleno al curso siguiente.

Cambian a un sacerdote numerario que se bajó a la realidad con los que “se van” y de paso destrozan un centro de supernumerarios porque el que le sustituye es un “talibán” recién ordenado que no tiene ni idea de qué ha sido la historia de ese centro ni de sus personas/almas que en él se formaron y se desencantaron. Los que resisten ponen su esperanza en “un milagro”.

Pero los milagros de fondo y de raíz no se dan. Hubo un “milagro” hace poco más de 10 años: ¡¡las numerarias ya pueden llevar pantalones!!. Ufff!: ¡qué cambio tan radical y fundamental!. Ningún “milagro” en cuanto a la guarda de la confidencia en la dirección espiritual, tampoco ninguno en cuanto a la coacción a adolescentes, ninguno a quererse como hermanos, menos aún en no hacer infelices a sus “fieles” (antes “socios” y ahora según el Código de Derecho Canónico sobre las Prelaturas Personales, simple y llanamente “cooperadores”). Desgraciadamente para el Opus Dei y sus súbditos, los milagros sólo se dan para las que pierden su dentadura postiza en una playa y se la encuentra un pescador al día siguiente. Escrivá se ha convertido en un santo milagrero de “lo ordinario”. Él, que tan poco de ordinario quería aparentar, ¿quién se lo iba a decir?

“La Obra” = “la Firma”=  ”la Tapadera”, es un cadáver en descomposición -afortunadamente para unos y desgraciadamente para otros a los que ‘la historia de una decepción sólo es una verdad conocida antes de tiempo’ (Milan Kundera)-. Ordenan presbíteros (sacerdotes) que se irán en pocos años y a los que echaremos una mano en Opuslibros (sus ex-hermanos) pero no el Opus Dei (su “familia sobrenatural con lazos más fuertes que los de la sangre” -sic. Escrivá-. Qué idiotez -la de Escrivá y sus sucesores- tan desconocedora de la realidad y de la mínima psicología). Una “familia” no se crea a raíz de la designación de las 8 o 10 personas que van a vivir en un centro, por decreto, criterio, praxis, norma o costumbre. ¿Por qué tantas pastillas para sobrevivir? ¿Por qué tanta depresión? ¿Por qué se ha dado recientemente “el criterio” de que se les dispense de la vida de familia a tantos y a tantas numerarios y numerarias? ¿Por qué hay tantos y tantas numerarias que ahora viven como agregados y agregadas sin una llamada de parte del centro al que siguen perteneciendo para ver cómo están? Porque los centros de numerarias y numerarios son un caos, un “sálvese quien pueda” a costa de amargarle la vida al resto, un verdadero artificio donde cada una/uno busca su válvula de escape con tal de no llegar a punto a la hora de la tertulia de la comida (en la actualidad prácticamente inexistente) o de llegar a los últimos minutos de la tertulia de la noche (para hacer acto de presencia y a continuación irse a su habitación donde pueden hablar por el teléfono móvil con sus amistades reales, entrar en internet para descargarse películas y participar en chats, y por supuesto, olvidarse de que están en el Opus).

Me dice un sacerdote que las válvulas de escape para las numerarias/os -imagino que también para las agregadas/os- son actualmente el vestir (ir a la última moda), la comida y bebida, un buen coche… Todo muy sobrenatural. Yo no voy a juzgarlos ni mucho menos, puesto que me parece muy lógico que tengan “razones para vivir y no para morir”, sean sus válvulas de escape las que sean. Yo también tengo mis válvulas de escape que pueden coincidir o no. Una vez que ya estoy fuera de la obra y no tengo que dar cuenta a ningún director de turno, hago lo que quiero y me da la gana, pero de verdad. Lo triste creo yo para compensar una vida de sufrimiento que Dios no envía, es tratar de sobrevivir en un mundo artificial donde una familia no es una familia, donde la pobreza no existe sino para los que trabajan en las labores internas, donde el celibato sigue siendo obligatorio para las mujeres numerarias/agregadas pero perdonado para los numerarios/agregados (ellos no se embarazan y siempre serán “ellas” las que les han provocado…).

Los que siguen dentro saben lo que hay. Los que los “dirigen”, también. Sólo queda esperar para saber quién saldrá antes: si el dirigido o el director. No hace falta discurrir mucho: el director. Y así andan, que no saben a quién poner en los consejos locales puesto que “el exceso de realidad” les anula para las labores de gobierno. Y como la dirección espiritual se confunde con las labores de gobierno y uno ya no sabe dónde está ni por qué está ni mucho menos sabe hacerse uno con el otro para ayudarle, lo que fue el Titanic-Opus ahora es una barquichuela rota. Como escribió Lope de Vega: “pobre barquilla mía, entre peñascos rota, sin velas desvelada, y entre peñascos, sola”.

Una mentira no se puede perpetuar “in aeternum” y al opus le llegó la hora de dar cuenta a sus propios “fieles”. Los “fieles” ya no comulgan con ruedas de molino. El prelado y su séquito tienen bastantes cuentas que dar, no ya a los que nos fuimos sino a los que aún están dentro. Que el regreso al mundo real les sea leve y sufran lo menos posible. Ojalá se den cuenta pronto que ellos no fueron los que fallaron y que tiene muchos años de vida por delante para ser de verdad, cristianos corrientes en medio del mundo.

Un saludo,

Compaq

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EL OPUS DEI, INVESTIGADO POR ROMA: Benedicto XVI ordena a dos visitadores canónicos examinar la Prelatura

Publicado por opusvalladolid en Enero 22, 2008

Fuente: RD Religión Digital Lunes, 21 de enero 2008

¿Se acabó la buena estrella de la Obra en Roma? Según informaciones fiables, la Santa Sede ha decidido abrir una investigación sobre la naturaleza y actividades del Opus Dei, meses después de que fueran investigados los Legionarios de Cristo, cuyo Fundador y Presidente, el padre Maciel, fuese apartado de su cargo y recriminado por sus conocidas actividades pederastas.  La investigación sobre el Opus, conocida eclesiásticamente como visita canónica, será realizada por dos visitadores, uno italiano y otro español.

En bastantes ocasiones, el Opus ha sido criticado, dentro y fuera de la Iglesia, por su extremado secretismo, sus actividades proselitistas con menores de edad, y sus peculiares formas de confundir la dirección espiritual con la confesión sacramental, entre otros cargos. En Roma, se especula que la visita canónica vaticana tiene que ver con estas y otras actividades “sospechosas”.

La peculiar estructura canónica del Opus, su carácter de Prelatura personal, le permite no dar explicaciones a los obispos territoriales sino directamente al Papa. Ello ha hecho posible que los directivos de la institución hayan podido gozar de una libertad ilimitada en la conducción de sus negocios, en virtud de las buenas relaciones que sostenían con el anterior Papa.

Es conocido como el Opus fue utilizado por el Papa Juan Pablo II en sus dos grandes operaciones: la desactivación del Concilio Vaticano II y la transformación política de los países comunistas. De hecho, el Opus Dei estuvo bastante implicado en la ayuda económica que recibió de Roma el Sindicato polaco Solidaridad.

Pero el Papa actual, aunque también conservador, no tiene particulares lazos de amistad con el Opus y se caracteriza por una preocupación notable por la disciplina eclesiástica, en todas sus esferas. La crítica al Opus, interna y externa a la Iglesia, ha sido constante y una de sus expresiones fue la carta entregada al Vaticano suscrita por medio centenar de exsocios hace un año. Ahora, el Vaticano investiga a la Obra.

Noticia recogida también por MADRIDPRESS.COM

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EL VATICANO DECIDE INVESTIGAR AL OPUS DEI

Publicado por opusvalladolid en Enero 21, 2008

Querida Agustina [coordinadora de Opuslibros.org]:

He recibido una información de  fuentes fiables del Vaticano, según la cual el opus va a recibir una visita canónica. Esto significa que el Vaticano va a investigar al opus. Aún no se han hecho públicos los nombres de los visitadores, se sabe que uno es español y otro italiano, pero la decisión de investigar ya se ha tomado.

Esto quiere decir, en mi opinión, que nuestra carta al Vaticano, junto a otras concausas, que se han recibido y se reciben en las distintas diócesis y que éstas envían a los correspondientes dicasterios de la curia, se están tomando en cuenta.  Espero seguir recibiendo información y que otros la consigan.  

Un abrazo,

Alberto Moncada

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Me doy de baja en esta Iglesia, Alfonso Ussía y la beatificación de José María Escrivá

Publicado por opusvalladolid en Diciembre 23, 2007

 Artículo de Alfonso Ussía, escrito con motivo de la beatificación de José María Escrivá.
Revista Época, 2 marzo, 1992

Soy cristiano, y católico, apostólico y romano, y creo en Dios, y en El espero, y en El sufro, y en El gozo, y en El vivo, y en El, el día que El estime conveniente, moriré. Pero ni mi fe, ni mi esperanza, ni mi sufrimiento, ni mi alegría, ni mi vida, ni mi muerte, pertenecen a otros que no sean El y yo. Le debo muy personales y viejas disculpas a un maravilloso hombre equivocado en sí mismo, completo en sí mismo, atormentado en sí mismo, magnífico en si mismo. Me refiero al padre Llanos, el “cura rojo”, el jesuita que nunca abdicó de Dios y fue valiente con sus principios de hombre. Eso es un cura, eso es un religioso. Yo soy un elitista, una puñetera porquería. El “cura rojo”, fascista, franquista, elegido por la hipocresía, fue un cura hipócrita. Pero un día rompió su corazón por otros corazones, y bajó a la mugre, y presidió la mugre, y se alzó contra la injusticia social, y se hizo comunista, porque no hay cura que en Dios crea que no haga lo que el padre Llanos protagonizó cuando se conoce, de cerca, la miseria. Pobre, tonto, romántico y contradictorio militante de la materia sin Dios. Arrogante, estupendo, auténtico cura de la desesperanza.

Y mientras él se entierra, “el otro” se eleva. Y yo me pregunto: ¿cómo es posible que todo siga su curso? ¿Cómo se puede admitir que la más cursi nube del supuesto Cielo, la más rica nube del supuesto Cielo, la más elitista nube de ese Cielo -a partir de ahora, con minúscula- se adueñe de la inteligente frialdad de la Iglesia? El santo de los pobres y el “santo” de los millonarios. El jesuita que se equivocó sin ira, y el irascible señorito de los señoritos juntos con el mismo Dios. No, no y no. Dios no se tambalea tanto. Dios no erige cruces de piedras preciosas, ni Dios gustaba de la colonia “Atkinsons”, ni Dios besaba más veces a los ministros que a los directores generales, ni Dios pagó lo indecible para ser marqués, ni Dios buscó en los poderosos la consistencia de su mensaje, ni Dios trucó su origen y apellidos, ni Dios admitió la soberbia y la vanidad. Dios, mi Dios, es otro. Y está más cerca de mi pobre y equivocado padre Llanos, que de mi nada pobre y tremendo marqués de Peralta. Que después de 20 siglos de poder omnímodo y soberbio, no sirve afirmar que “doctores tiene la Iglesia”. Los doctores de la Iglesia se han movido -y Dios permanece-, más por los intereses que por la justicia.

Que no es cierto que la Iglesia acierta cuando lo decide, porque la Iglesia es un compendio, histórico y social, de vergonzosa corrupción. Que miles de millones de pesetas se han dedicado e invertido para alcanzar la beatificación del marqués de Peralta. Que el proceso y expediente para la tal beatificación ha estado en manos de personas ligadas a la secta privilegiada fundada por el marqués. Que no, que no y que no. Que creo en Dios, y en El espero, y en El sufro, y en El vivo, y en El, el día que estime conveniente, moriré. Pero sin oros y obsesiones farisaicas; sin plata ni chantajistas y estoy seguro que en la nube más alta y más humilde de la realidad de lo trascendente, estarán los auténticos perfiles del sufrimiento, y que la hipocresía de los poderosos, el dinero de los ricos, el poder de los intolerantes y la vanidad de los elitistas, no tendrá lugar de privilegio en los ámbitos de la verdad. Porque lo que ahora ocurre, y sucede, y pasa, es de vergüenza. Por eso, adorando a Dios, me doy de baja de esta Iglesia crepuscular y jerezana.

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Como coaccioné para que una adolescente, se hiciera del Opus Dei

Publicado por opusvalladolid en Octubre 30, 2007

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Madreselva

Buenos días buena gente!

En un intento de esclarecer la verdad de los hechos, hoy voy a contaros como “pitó” conmigo, es decir, pidió su admisión al Opus Dei, la única persona a que coaccioné para que entrara en la Obra (y no diré “gracias a Dios”, aunque sea la única, pues esta responsabilidad sigue pesando sobre mi conciencia).

Vivía en un club de bachilleres. El grupo al que impartía formación, eran chiquitas de lo que antes era COU, es decir, 17-18 años. Varias se habían hecho ya numerarias los años anteriores, desde los 14. Eran una monada de crías, simpáticas y nobles como ellas solas. Yo “amigué” con una niña, de su misma clase del cole y amiga del resto, que en pocos meses pasó a convertirse en un “objetivo pitable”. Aunque a mis 22 me sentía casi su madre, pues ella tenía 17 (fi-ja-te-tú), teniamos muy buen feeling. Mi “pitable” en cuestión, era una empollona obsesiva. Tenía unos ragos de perfeccionismo académico, que le hacían sufrir y llorar frente a los notables acaecidos en su expediente. También era una niña de una inseguridad enfermiza. Pero era todo corazón y tenía unos padres con bastante pasta.

Total, que cada cual analice las causas posibles, pero desde la dirección del centro me dijeron: “a por ella”. Y fuí a por ella: ¡mi primera pitable real!. Fíjate que ilu. Total, que un día, encontrado el momento propicio, le casqué el consabido “tienes vocación de numeraria al Opus Dei, es una predilección especialísima de Dios por ti, tienes la oportunidad de hacer con tu vida lo más grande de este mundo”, etc, etc, todos argumentos de lo más disuasorios. Se me puso a llorar, pues la pobre veía acercársele el marrón desde hacía tiempo, y no paró en semanas. Entonces yo me empecé a preocupar. La vi tan agobiada, desborda por una situación, que cualquiera con las mínimas nociones de psicologías comprendería que le quedaba grande… que empecé a informar a los directores para que desmontaran “el sarao”, pues no consideraba muy festiva ni abocada a un final feliz dicha la situación. Yo tenía 22 años. Una pipiola, aprediz del “verdadero arte proselitista”. Y cuando me di cuenta de que mis dires, la dire del centro y el sacerdote, no parecían notar nada extraño, inadecuado en la situación… renuncié a mis propios criterios, siguiendo docilmente los de la dirección (me había vuelto una experta en semejantes docilidades, que aparcaban mi uso de la libertad y la responsabilidad. Era sin darme cuenta, una marioneta encantadora).

Así seguí, y seguí con saña, convencida de mi misión divina, mientras esta niña se iba derrumbando psicológicamente ante mis argumentos “invencibles”. Y llegó el día de escribir la carta para pedir la admisión. Mi pitable lloraba frente al papel. Y la escribió del siguiente modo, diciendo: que, no, que no la escribo. (Al minuto), que si. (Al otro minuto), que no, que no puedo… así alternativamente, en lo que resultaba un triste espectáculo y todo ello sin dejar de llorar. Y yo venga, erre que te erre. Solo me faltaba escribirla por ella. Como cualquiera puede comprender, una decisión del calado de entregar una vida no “vale” tomarla en semejantes condiciones de duda y coacción, por no hablar de las emocionales de la candidata. Una vez firmada la carta, yo ya muy preocupada, fuí a hablar con la directora para explicarte cómo había firmado, que pensaba “que la había coaccionado siguiendo sus intrucciones” pero eso no me “sonaba” que fuera el espíritu de la Obra. Y cual fué mi sorpresa cuando me di cuenta, que tanto directora como sacerdote, no prestaron la menor atención a mis inquietudes, dándome una palmadita en el hombro por mi “buen” trabajo, y más contentos que unas pascuas. Me dijeron que no me preocupara, que todo estaba fantásticamente bien. Y reconozco que su tranquilidad, contagió pronto mi conciencia y si hubiera tenido oportunidad, habría actuado igual con la siguiente. Eso si: con menos escrúpulos.

No sé qué habrá sido de esta muchacha. Al año siguiente, abandonó la casa de sus padres para irse a hacer el centro de estudios a otra ciudad. Era extremadamente compleja de cabeza, inestable emocionalmente y sufría mucho por la educación que había recibido y su carácter. Ojalá dejara pronto la Obra, o en su dirección alguien tuviera la caridad de decirle que “no era lo suyo”. Solo se, que con lo vulnerable que me pareció, los años que estuviera dentro (quizá aún lo está, no lo se) tuvieron que desequilibrarle necesariamente un montón. Una vocación tan exigente y perfeccionista como la de la Obra, era justo lo que no necesitaba.

Y bueno… yo tuve responsabilidad inegable en este estropicio. La anulación de mi libertad interna, se que me exime en buena parte, pero era una persona adulta, pacté con una actuación inadmisible.

¡Así pitan algunas personas!, es mi vivencia. Besos para tod@s,

Madreselva

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Superstición y vudú en la opus de Dios

Publicado por opusvalladolid en Octubre 16, 2007

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Satur

A uno le alegra que de cuando en vez se acuerden de Satur, tan simpático, y que se le eche de menos. La verdad es que sigo la página, pero mis meninges ya no dan para más. Las nuevas aportaciones, además, son muy sabrosas (Markus, Gervasio, aceitera aceitera ) y creo que son muchos los que se deben de sumar a este puzzle para completar esa cosa tan rara que se llama Opus Dei.

Porque mira que son raros…

De mí diré que, hace años, ya no tengo ninguna relación con ellos y que mi vida discurre por caminos de sencillez. Estoy muy lejos de esa gente y los miro, y me miro a mí entonces allá dentro, con simpatía, aunque me parecen como un recopilatorio de los Pecos en japonés: un coñazo. Inclusamente de los ex hay gente más pesada que una china vendiendo rosas: como muy preocupados por su salvación y la de los ex que son agnósticos, apóstatas, tralaralas, madres solteras, novias de hombres divorciados, curas en tierra de nadie y gente de mala vida… Aquí, me parece, cada uno escribe de sus cosas y no creo que sea el foro para tratar de ciertos temas. Cada uno es como es, y vive como buenamente puede. Y mejor no andar juzgando, que luego pasa lo que pasa, que uno va de guays y de chulito y un día resulta que lo ves en el coche esperando el verde del semáforo comiéndose los mocos. Pues eso.

Lo que más gracia me hace de la gente de la opus, y de algunos bastantes ex con el ramalazo militante, es la seguridad que tienen en las cosas de Dios. Eso sí, reconociendo siempre su condición de pecadores (“no soy ejemplo de nada”, “soy el que más falla” -afirman- Y uno se pregunta, “¿Qué fallas el que más?”, dime en qué, criatura. Y te contestan “pues en que muchos días no hago el minuto heroico”, o “en que a veces se me va la vista”… ¡¡¡ jodeeeeer, pues sí que fallas, sí !!!).

Digo que tienen una seguridad pétrea en las cosas de Dios. Es más: Dios está conmigo. Lo que yo digo es asín, y punto. Y lo bueno es que se lo creen. Hay que joderse.

A Dios nadie le ha visto, eso es seguro… bueno, San Josemaría sí, que hasta le decía cuando leía el periódico “¡oye, déjame, porfa!” (no es textual. Textual es más fuerte). Pero los demás ná de ná. Bueno, pues éstos te hablan de Dios como si le conocieran de toda la vida. Y hablan y hablan, y escriben y escriben, y las montan del treinta y tres absolutamente convencidos de que lo suyo es la verdad. No son mala gente, son ciegos que guían a otros ciegos. Porque si les bajamos a la arena donde toreamos todos, están en lo que estamos todos, ni más ni menos.

Se han complicado la vida, que sólo hay una, y de qué manera. Y a Dios en ella. Yo no he visto a Dios, pero intuyo que para llegar a Él no hacen falta tantas zarandajas de normas, charlas, meditaciones, confidencias espirituales, convivencias y mandangas que en la mayoría de las veces no son más que causas de escrúpulos, mentalidades ñoñas, aires de aristócratas del amor y alegrías de corral.

A uno le parece que en las cosas de Dios lo mejor es el silencio: dejarse querer para querer. Lo demás viene solo.

La naturaleza del hombre de grupito -sea el grupito que sea- está constituida en creer fácilmente en las cosas que les dicen que hay que esperar. Si sigues nuestros criterios te irá bien. Es un mecanismo muy cercano a la superstición que muchos pensadores católicos le achacan a ciertas formas de religiosidad. Algunos les llaman “mecanicismos”.

La opus está repleta de ellos: desde los más mecánicos como dar besos a crucifijos, estampas, imágenes y suelos, hasta saludar a ángeles custodios del centro, rodillazos al entrar y salir del centro, pasando por todo tipo de liturgias domésticas como cienes de persignaciones, inclinaciones de cabeza, solitarios paseos peripatéticos rosario en ristre, brazos en cruz , decenas de salmos que se repiten más que un cordero a la chilindrón, y terminando en todos los criterios de modos de vestir, maneras de sentarse, formas de tratar a la familia de sangre o, como nos contaba hace unos días un amigo, vivir el pudor no llevando pantalones vaqueros donde el culete respingón era causa de admiración de sus compañeras en la universidad… ¿Seguro que eran chicas?. Menos mal que estaba al quite el subdirector del centro de estudios y puso remedio. Es que, la verdad, se ve cada culoooooo.

Se me dirá que si todo eso se hace por amor de Dios que por qué está mal. Y tiene razón. Sólo que para hacer todo eso por amor de Dios todos los días hay que estar muy preparado, o estar como un cencerro o, en fin, ser gente muy exagerada: como una lipotimia de Raphael.

Recuerdo que durante unos años hacía la charla fraterna en la delegación con el subdirector de la misma, un chico que nació maduro y con los morros como Angelina Jolie. Total, que  un día le digo “joé, ¿sabes qué me pasa?, pues que me paso el día diciéndole a la gente que la encomiendo, que rezo por ella, y luego, ná de ná, que no me acuerdo. Y me parece que no está bien eso. Y el tío me aconseja, “tranquilo, tú cuando te levantes y beses el suelo dices “me gustaría encomendar de verdad a todos los que les diga hoy que les voy a encomendar. ¡Y ya está!”.

Me pareció una idea cojonuda. Es más, ahora mismo voy y digo “Señor, de aquí a los cinco años siguientes a todo el que le diga que rezo por él, toma nota, que va en serio. Hala, a por otra cosa, mariposa… mejor pon los próximos diez años”.

Esto de los mecanismos suena más a cosa de una pasmosa sencillez, muy lejos del amor, por cierto. Y es que cuando un conjunto de actos, por lo demás perfectamente inútiles e innecesarios al fin propuesto – la santidad en medio del mundo como uno más- se ven coronados por el éxito, el tipo tiende a repetirlos. Y acaba asociando la conducta con el premio. Y termina por creer que en cualquier circunstancia es suficiente con llevar a cabo la conducta para obtener el premio. Y que , incluso, el premio nunca puede conseguirse al margen de ese tipo de conducta. O sea, que si no rezo al ángel custodio para que encuentre aparcamiento, voy listo. Y si le rezo (es que tiene cojones el tema), pues que me sale una plaza en medio de la calle Serrano, ¡y encima es un autobús que sale de allí!, ¡¡¡oleeeeeee!!!.

El premio no es la vida eterna, necesariamente. Puede ser un estar bien consigo mismo, un fruto apostólico que se desea, una virtud que se quiere alcanzar, un milagro que anhelamos.

Conozco un médico supernumerario que receta a sus pacientes la estampa de San Josemaría. No sé, yo no me fiaría de un médico que me endilga una estampa para pedir mi curación. Para eso me voy a un sanador a que me ponga la estampa de San Genaro y me sople en la axilas y me recite el “cura sana, cura sana, cura sana cara de rana, si no se te cura hoy, se te curará mañana”. Supongo que el tal médico habrá repartido miles de estampas y, claro, alguna le habrá salido bien y, hala, a tirar de estampica, por si acaso. Es interpretar lo que es CASUALIDAD como CAUSALIDAD.

Lo que tendría que hacer ese buen médico es ponerse la estampa en el ciruelo, porque por allí el chico no anda muy fino, que se le van las manos al pulpo.

Y si funciona, que avise.

El tema de los mecanicismos roza, cuando no se sumerge, en la superstición y, a veces, parece “vudú”. Es sabido que el vudú piensa que la posesión de un mechón de cabello, unos recortes de uña, un algodón empapado de una gotica de sangre, o unos calcetines que han estado en contacto con un cuerpo, le otorga un poder ilimitado sobre esa persona, incluso provocar la muerte.

Estoy seguro que a más de uno le están viniendo a la cabeza cientos de anéldotas al respecto.

Ya digo, que son muy raricos estos chicos.

Satur

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